Bienvenidos

Les damos la grata bienvenida a este pequeño (pero necesario) lugar de opinión. El objetivo principal que nos hemos propuesto en “La pelota sí se mancha” es la de mostrar una visión del fútbol pura, sin amiguismos y sin estar contaminados por la presión que genera trabajar en algún medio. Y la opinión nace de esta manera, hombro con hombro, y no alejados en la frialdad de un gigante.En este blog se hablará de fútbol, y de todo lo que lo concierne, ya que no es poco, y sin mucho esfuerzo se pueden atar cabos con cualquier otra ocupación, desde un simple espectáculo hasta asuntos meramente políticos.El fútbol es una religión, Maradona es el Dios, pero hemos quedados paganos, a la deriva, y sin una opinión que represente el decir popular. Por eso los invitamos a todos a que contribuyan con este espacio, para discutir temas que nos preocupan a todos los amantes de este deporte, y que no quieren que se manche más la pelota, porque no sólo se ha manchado con barro, sino que, lamentablemente también se ha manchado de sangre.

lunes, 5 de noviembre de 2007

El amor, tarde o temprano, te hace sufrir

Y así podríamos decir tantas cosas más sobre la pasión, y el amor-odio, y la victoria, y la desilución, y el verde césped ninguneado por algunos malditos que no saben nada de poesía.
Que precisamente no es el caso de Mariano Potel, quien ha retratado el tema de la derrota del corazón, de un amor, de una vida, de un equipo de fútbol de manera brillante, aquí los dejo gratamente con "La mejoría de la muerte".
Su fiel servdor Mauri.

Sí, sí, estoy bien, no se preocupe. No se deje llevar por mi aspecto; obviamente me imagino que yo en su situación también me acercaría, pero no se moleste. Simplemente acabo de perder una parte de mí, no sé exactamente cual, pero el vacío que siento me dice que no estoy loco. Estoy seguro de que cuando le cuente lo que me anda pasando me va a decir que hay que mirar para adelante, que no pasa nada, que con optimismo las cosas se ven de otra manera... pero todo eso no me sirve. Ahora, sentado en este asiento y en la más absoluta soledad, tomo cabal dimensión de toda esta cruel realidad. Porque la realidad duele, sépalo. Y más cuando uno tiene que aceptar una noticia así, que te descoloca, que te cambia la vida.

Míreme. ¿Ve estas ojeras apenas disimuladas por las lágrimas? No son más que la respuesta más seria que mi cuerpo supo darle a esta situación. Porque hace largo rato que venía sospechando que esto podía pasarme, pero no le hacía caso a nada ni a nadie. Cada vez que alguien decía esa bendita palabra, yo me tocaba, bueno, ya sabe donde me tocaba. Mis amigos me decían “hay que tener cuidado con...” y yo siempre, pero se lo juro, siempre, ni siquiera quería pensar en esa palabra mufa. Y mire usted lo que son las vueltas del destino, ahora estoy sufriendo como un escuerzo por eso. ¿Quién se iba a imaginar que algún día me iba a llegar? Me acuerdo patente de ese momento: vino mi hijo – que es joven, y usted vio como vienen los jóvenes ahora, muy adelantados... -, estudioso el nene, no como yo... pero le decía, vino mi hijo y me comenta que había estado averiguando, haciendo estudios... Entonces le pregunté cómo venía la mano, y sabe que el pobre pibe ni siquiera me contestó, pero al segundo los ojos le empezaron a brillar y entonces comprendí, y no le quise preguntar más. Era irreversible. No se podía hacer absolutamente nada, era cuestión de tiempo, de algunos meses, más no.

Vos pensarás que me quedé de brazos cruzados, ¿no? Disculpe, ¿no le molesta si lo tuteo? Bueno, te decía, yo no iba a aceptar la realidad así nomás. Pero el tiempo te va desgastando, te va comiendo poco a poco y al final me dejó sin fuerzas... ¿Sabés a que me hace acordar? A las vacas cuando entran al matadero. Yo lo sé porque trabajé 35 años en un frigorífico, y puedo hablar con autoridad. Te decía, cuando las vacas entraban a la sala en donde les daban el mazazo que sería mortal, yo las miraba con estupor. Porque para mí, aunque te rías, ellas sabían que les esperaba algo malo, pero no podían hacer nada para remediarlo. E iban, mansitas, sabiendo que su fin estaba cerca. Salvando las distancias, así me sentía yo hasta hace un rato. Lo que se avecinaba era irremediable, pero yo seguía actuando con una tranquilidad ficticia que me mostraba entero por fuera, cuando en mi interior estaba destrozado.

Pero pasó una cosa curiosa, ¿sabés? No me acuerdo si fue un domingo o un sábado, sí fue un sábado, en el cual mi percepción cambió radicalmente. A pesar de la recomendación médica – había estado varios días en cama–, ese día tuve ganas de salir. Y vine acá, a este mismo asiento maltrecho en el que estoy sentado, y encontré a un montón de gente en mi misma situación. Y eso me reconfortó. Por primera vez, creía que yo tenía el poder para poder cambiar los acontecimientos... ¡Qué iluso que fui! Ahora me acordé que en una larga agonía hay un momento al que le llaman mejoría de la muerte. Creo que se produjo en ese instante...

¿No ves? ¡Tenía razón! Ahí me saliste con lo de “hay que mirar hacia delante”. ¿Sabés una cosa? ¡Es imposible! ¡Es imposible vislumbrar un buen futuro cuando levanto la cabeza y veo este presente tan oscuro! Vos no me entendés... Sí, mejor andate, porque evidentemente no podes tomar conciencia de lo que me está pasando. Mejor, dejame sólo, que este es, fue y será mi lugar. Este asiento destartalado. Andate, así tengo tiempo para pensar. Para pensar y para tratar de asimilar que una parte de mi alma se acaba de ir quién sabe adonde... Dejame soñar. ¡Dejame creer que me transformo en una suerte de Cronos moderno y tengo la capacidad para evitar que pase esto! ¡Andate! ¡Quiero quedarme sólo para levantar la vista e imaginarme que no estoy solo en esta platea, que tengo cientos de personas iguales a mí, y todos juntos estamos disfrutando un domingo de gloria! ¡Quiero que te vayas y me dejes soñar y, aunque sea por un ratito, que me dejes convencerme de que yo tampoco me fui al descenso!



Mariano H. Potel

5 comentarios:

Julián dijo...

CHE, LINDO EL CUENTO. ME HIZO ACORDAR A OTROS DEL NEGRO FONTANARROSA.
VEO QUE ESTÁN CON LA LITERATURA EN EL FÚTBOL Y LA VERDAD ESO ME LLEVA A LEERLOS CON UN PLUS PORQUE PARTICULARMENTE NO ME ABOQUÉ TANTO A ESTA RAMA.
SALUDOS

Franco Zosso Velez dijo...

Marian y a los servidores de este blog. estan en los links, asi que espero y aunque no sea pelotero mi blog este entre los suyos. abrazo grande.

Vams Almgro que tenemos que ganar.....

fran

Anónimo dijo...

marian animalll acabo de leer el cuento esta increibleeeeeee...como el que tmb me paso una vez mauri...
las tenes por el piso...

mauri deja de buscar fama

Juego Sucio dijo...

No contestaré bajo ningún término la vil acusación de Igancio.

Con respecto a tu cuento Marian, sólo cofesaré que se me erizó la piel, espero que con eso baste...

Mapoteca dijo...

Es muy loco que un texto te conmueva y ademas el autor se llame igual que vos(salvo que te llames jose garcia)
Muy bueno el texto felicitaciones a ....mi?
Mariano Pablo Potel
marianopotel@yahoo.com.ar