“No se llevaban bien el músculo y el intelecto, hoy al menos están jugando un partido amistoso”
El periodista, relator y escritor Walter Saavedra habló de la relación que existe entre la literatura y el fútbol, de su profesión y de la violencia que ejercen los barras bravas.por Maurice Jalfon.
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riundo de Mar del Plata, Walter Saavedra tiene una extensa carrera en radio (Radio Colonia, Radio Rivadavia y Radio Atlántica), y actualmente es relator de Radio Mitre y parte del programa “Hay equipo”. El multifacético Saavedra también condujo programas en televisión de interés general, actuó en la serie de televisión “Los Buscas” en Canal 9, escribió un libro de cuentos relacionados con el fútbol junto a Claudio Cherep y editó un disco llamado “Desde el fondo de la red”.
Si quisiéramos comprender la importancia que tiene el fútbol para Saavedra tendríamos que remitirnos a uno de sus más célebres poemas futboleros, conocido con el nombre de “Nunca jamás”, que en uno de sus versos dice: “Cómo vas a saber lo que es la poesía si nunca tiraste una gambeta. Cómo vas a saber lo que es la vida, hijo mío, si nunca, jamás, jugaste a la pelota”.
¿Cree que Roberto Santoro tuvo alguna influencia en su literatura?
Yo lo conocí de grande. Yo no sé si influencia, lo que sí es que los libros de Roberto Santoro forman parte de nuestra historia. Antiguamente la gente de la intelectualidad renegaba mucho del fútbol, e incluso conozco historias de escritores o poetas que eran muy futboleros pero no hablaban de fútbol porque no quedaba bien. Algunos de ellos iban disfrazados a la cancha para que la gente no los conociera, para que la gente no dijera: “¿Cómo puede ser, a un tipo que escribe tan lindo, que es un intelectual, paralelamente le guste el fútbol?”. No se llevaban bien el músculo y el intelecto hace muchos años, hoy al menos están jugando un partido amistoso. Después, con los años, comenzó a llegar una literatura mucho más profusa, con Soriano, con Fontanarrosa, Héctor Negro.
¿Cómo comenzó su interés por la literatura?
Todo lo que tengo estudiado es lo que antes se denominaba como séptimo grado, no tuve posibilidad de seguir estudiando. Pero cuando me tropecé con esta carrera de periodista advertí que, con las cuatro palabras que tenía, no podía ejercer esta profesión. Luego, como no podía estudiar, empecé a leer mucho, pero de una manera muy desordenada. Podía leer tanto autores latinoamericanos como ingleses, pero todo eso, con los años, me sirvió para transformarme en un periodista. Yo soy un artesano de la profesión. En mi época, al margen de las cuestiones económicas, no había escuelas de periodismo, ni de comunicación social, eso no existía. En ese sentido me considero un autodidacta.
Alguna vez usted declaró que “El fútbol y la literatura se han tratado siempre de usted. Nosotros queremos, humildemente, que comiencen a tutearse”. ¿Por qué cree que se han tratado de usted?
Porque había una gran desconfianza, no quedaba bien que el músculo y el intelecto en algún punto tuvieran una afinidad, lo cual era absolutamente equivocado. El fútbol forma parte muy fuerte de la cultura de nuestro pueblo, entonces a mí me llamaba la atención que no hubiera una literatura acorde a la pasión que existe con este deporte. Con los años eso cambió, hoy es muy común encontrar libros que hablen de fútbol, ya sea cuentos, poemas, historias o narraciones. Eso hemos logrado superarlo.
¿Esto se provoca a causa de los perjuicios para con el fútbol?
Pareciera que dentro de la literatura el fútbol fuese un arte menor. Yo recuerdo todo lo que padeció Soriano, a quien no se lo consideraba un intelectual. Digamos que en entre los intelectuales Osvaldo era un tipo casi despreciable: él hablaba de las cosas populares, del pueblo, del barrio, del fútbol, del boxeo, y como lo popular nunca se llevó bien con el intelecto, él lo padeció mucho. Debió morirse para que después comenzara a ser reconocido como uno de los grandes escritores argentinos. En definitiva somos un pueblo (entre muchos males) con prejuicios, entonces por ahí no se podía aceptar que la pelota y la palabra jugaran con la misma camiseta.
Es que el fútbol espejo de la sociedad en la que vivimos
Vos en un partido de fútbol te encontrás con lo que sucede fuera de una cancha de fútbol: en la vida cotidiana está el miserable, el talentoso esos personajes del fútbol son los mismos personajes que vemos todos los días, tenemos que convivir de alguna manera con ellos. El fútbol tiene también otras cosas maravillosas, el fútbol es poesía en movimiento, una buena jugada, una buena gambeta no deja de ser un hecho poético. A mi me apasiona mucho ese mundo y trabajo bastante sobre él. Primero porque soy relator de fútbol y estoy constantemente en una cancha, y después porque me gusta mirar todo lo que sucede en la periferia, es maravilloso.
Lo que más duele es la violencia …
Es muy compleja la relación del fútbol con la violencia, no le hemos podido encontrar la vuelta. Lo que nos pasa afuera del fútbol nos pasa adentro también. Las denominadas barras bravas se han convertido en profesionales. Éstos ganan mucho dinero a costa del fútbol, con las entradas que le dan los dirigentes, con la extorsión que generan sobre los jugadores, con todo el trabajo que generan dentro de las instituciones. Y eso es culpa de los dirigentes, porque los han utilizado en las épocas electorales y eso tiene un precio, no es gratis. Entonces hoy los vemos enquistados en los clubes, parece casi imposible quitarle este grado pavoroso de violencia que tiene el fútbol. Son profesionales de la violencia.
¿Cuál es su opinión acerca del reparto de libros de cuentos de fútbol en los estadios?
El grave problema que tiene nuestro país, nuestra sociedad, es que se lee muy poco, entonces hay una falta de cultura muy grande. Si bien soy absolutamente crítico a las gestiones de gobierno, me pareció muy piola el hecho de repartir cuentitos de fútbol en las canchas. Yo recorría los estadios después de los partidos, sobre todo cuando quedaba vacío, y veía que algunos libros estaban en el suelo, pero la gran mayoría se los llevaba. No sé si los leyó alguna vez, pero por lo menos se los llevaban. Yo cuando veo en un tren, en un subte, en un colectivo, que alguien está leyendo un cuento de fútbol me pongo contento. Antes decía: ‘Este tipo encima de vivir intensamente el fútbol toda la semana, cuando tiene un espacio libre lee sobre fútbol, solamente tiene una pelota en la cabeza’. Pero ahora me parece que eso está buenísimo, porque al menos lee, cosa que no está sucediendo en el país.
Si usted tuviese que escribir una elegía sobre un jugador, ¿a quién sería? ¿Y qué diría?
Si tengo que escribir de alguien relacionado con el fútbol tengo que escribir evidentemente sobre Maradona. Yo lo he disfrutado profundamente desde el año 81, cuando debutó en Boca. Siempre como relator me obligó a estar atento a lo que él hacía. Milagrosamente aparecía una jugada que solamente él era capaz de realizar, y aún en los peores partidos que he visto, y han sido muchos, si jugaba Maradona uno siempre tenía que estar alerta. Un jugador como Maradona es como sacar de adentro todo lo que uno tiene, la poesía que uno tiene incorporada. Sería más por una cuestión de agradecimiento.
¿Cree que la literatura puede ayudar a explicar la pasión existente en el fútbol?
No sé si explicarla, pero la puede contar. Una socióloga alemana dijo una vez: “¿Qué es la felicidad? Denle a un niño una pelota”. A mí me parece que esa es una frase extraordinaria. Explicarlo es muy complejo, me parece que son experiencias intransferibles, cada uno tiene la suya. Aún siendo del equipo que sea, del mas pequeño al más grande, lo que se genera en una cancha de fútbol es un espectáculo extraordinario. Yo, que llevo casi 30 años en esta profesión, me sigo emocionando, a pesar de los pesares.
Le pido que me brinde una definición personal del fútbol.
Yo te daría una reflexión, más que nada sobre lo que significa ser relator de fútbol. Yo leo en voz alta lo que los jugadores escriben con los pies, sería una especie de interprete de lo que ellos quieren decir, y eso me aparece también magnifico: poder expresar con un puñado de palabras un sentimiento determinado. Un rato nada más, porque el fútbol es como la felicidad, no es constante. Digamos que la felicidad no es a largo plazo, y el fútbol tampoco, apenas son 90 minutos. A veces uno se pone feliz y a veces uno termina muy triste, muy ensombrecido. Yo llegué a esta profesión por ser un futbolista frustrado, todo lo que quería hacer en la vida era jugar al fútbol, hasta que un día una lesión me cortó la posibilidad y casi milagrosamente apareció la profesión de periodista y relator. El tipo que relata por radio es un protagonista, porque le está contando a miles o millones de personas lo que esta sucediendo en un campo de juego. Algunas de esas personas lo están viendo paralelamente por TV, pero otras no. Entonces que un tipo que está a miles de km, cuando vos le decís que su equipo ataca sobre el arco que da a

4 comentarios:
Qué bueno el reportaje!!
Muy bueno maurice. Me quedo con "el fútbol es poesía en movimiento" y la frase de la socióloga alemana. Interesante este personaje, parece un tipo bien bihemio de la pelota.
Un abrazo
che, no pusiste lo de la pelota se mancha con sangre... :S
chicos este este es mi blog agreguenlo ahi asi la gente lo visita esta increible jaja
abrazooo de gol
pero.. la verdad todas las publicaciones son demasiado largas pero lei la primer parte la "intro" y mas que eso me daba muuuucha paja leerlo, quiza algun dia si estoy reeeeeeee alpedo lo leo pero igual los felicito me parece muy bueno su blog wuen mau se te quiere y extrania.. un abrazo bryan (el hmno de eric)
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